Rescato ahora un borrador que nunca llegué a publicar:
Hoy hablaré también sobre un tema que me importa bastante, la minoría de personas que como yo, han dejado de seguir las modas y las costumbres de todos los demás, los que han elegido su propio camino en la vida, aunque este no sea como el que todo el mundo quiere. Pueden ser cualquier otra cosa, y llevar cualquier estilo, pero los une una cosa, no rendirse a la música, televisión, literatura, ropa, gustos.... infectos que atacan nuestra sociedad, y idiotizan a la gente hasta límites increíbles.
A vosotros os quiero decir que pase lo que pase no olvidéis quienes sois, y que nunca os debéis avergonzar de haber elegido un camino distinto al resto.
A pesar de que diariamente os ataquen, y os digan que lo que hacéis es raro o está mal,
a pesar de que los medios de comunicación nos tapen cada día, y quieran creer que ya no existimos,
a pesar de que queden tantos y tantos prejuicios sobre nosotros,
a pesar de todas esas cosas y muchas más, recordad que somos muchos, y que nadie podrá cambiarnos.
Hay en el mundo un grupo de personas, que al contrario de la mayoría, han elegido seguir su propio camino, tener su propio estilo y sus propios gustos.
¿Quién mejor para criticarme que yo mismo dos años después? Me emociono al ver los rastros de individualidad de mi yo anterior. Supongo que con el tiempo templé esa furia hacia lo común, y me dí cuenta de que hay que saber andar en la tierra y nadar en la corriente, el que quiera entender que entienda.
También supongo que no he cambiado tanto en este tiempo, sigue habiendo lo mismo dentro de mí, aunque moldeado como una espada, a base de fuego y golpes, o de finas tallas de amatista.
Dedicaré una entrada a la reflexión sobre si la gente cambia con el tiempo, pero el tema del que quería hablar al recordar esta vieja entrada no es ese. Como continuación y crítica a mi pensamiento, finalizo diciéndoos una cosa: Ni el más independiente es independiente. No se puede huir de la sociedad, y no se puede rechazar a los demás por que hayan elegido no llevar el peso del mundo sobre sus hombros, por querer unirse al ganado y no tener que pensar por sí mismos. Hasta dentro de lo peor podéis hallar cosas buenas si buscáis lo suficiente.
Es triste, lo sé. Es triste que se prefiera ser oveja a pastor, que se prefiera confiar ciegamente en dogmas sin planteárselos. Creedme siento esa tristeza como una puñalada dentro de mí cada vez que pienso en éste mundo nuestro. Pero, amigos, este mundo no quiere ser salvado.
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